Yoani Sánchez, palabra y entereza

La bloguera Yoani Sánchez visitará la próxima semana el Congreso de Estados Unidos.

La bloguera Yoani Sánchez visitará la próxima semana el Congreso de Estados Unidos.

Por María Werlau*

El gobierno cubano hizo un cuidadoso cálculo al conceder a la famosa bloguera Yoani Sánchez la salida del país. Aunque absorbe cobertura mediática para propagar la supuesta “reforma migratoria”, critica sottovoce a la dictadura. Algo más tenía que haber detrás…

Apenas llegó Yoani a Brasil se comenzó a perfilar la razón. Burdos actos de repudio orquestados por Cuba entorpecieron sus eventos públicos. Pero, más importante aún, se informó que había pedido la liberación de los cinco espías cubanos convictos por Estados Unidos -lo que ella desmintió- y se destacaron sus críticas al embargo y a la base estadounidense en Guantánamo. No se esperó el rechazo en redes sociales y de importantes voces del exilio. Ahora, el grupo Vigilia Mambisa convoca a un acto de repudio (la definición ha ido transformándose y ahora se informa es una “conferencia de prensa”) para su próxima visita a Miami.
 
Al parecer, la apuesta del raulismo es que a Yoani la ahorcará el exilio, que a su vez se desprestigiará ante los ojos del mundo. La mano clandestina del aparato de inteligencia cubano, que socava por todos los medios, fomentará la polarización. La sirven en bandeja de plata para que tropiece, la despedacemos y, de paso, puedan pintarnos de intransigentes.

Ambiciosa gira mundial
 
Yoani se ha embarcado en una ambiciosa gira multipaís de largas semanas que requiere enorme energía mental, emocional y física. No conoce los países que está visitando, muchos con idiomas y culturas ajenos. No tiene un equipo de apoyo profesional que le ayude a preparar un libreto ensayado. Confecciona el viaje con la asistencia y buena voluntad de seguidores en cada país. Antes de partir, sufrió las limitaciones de comunicación que imperan en Cuba.
 
Se enfrenta a singulares retos por ser de facto un “celebrity” en un entorno político. La gestión de un escritor de renombre internacional ante una dictadura es curiosamente más simple -al menos en cierto sentido- que enfrentarse al complejo mundo de las democracias con sus múltiples actores funcionando de manera descentralizada con intereses y agendas muy diversas. No cuenta con una larga experiencia en política, relaciones públicas y protocolo. Dominar ese terreno en tan diversos escenarios y bajo microscopio es una tarea gigantesca.
 
Los “soundbytes” son muy distintos a los “tweets”. Las declaraciones espontáneas en vivo, especialmente sobre temas complejos y delicados, son muy distintas a escritos que permiten reflexión y revisión. Aún con buen libreto, la difusión queda en manos ajenas. La naturaleza misma del trabajo periodístico requiere que se acorte y edite. A veces hasta se retuerce. La prensa escrita no recoge tonos de voz o ironías; la televisión y radio los distorsiona con la edición.
 
Yoani sabe que la inteligencia cubana opera en su contra tras bambalinas, pero no puede conocer, mucho menos deshacer, todas sus operaciones. Tampoco sabe quiénes son sus adeptos y agentes en el exterior o con qué recursos cuenta. Sus agentes, expertos en campañas de propaganda y todo tipo de montajes, calumnian, manipulan, callan, compran, confunden y chantajean sistemáticamente.

Una trampa tendida al exilio
 
Comprendo críticas y comparto ciertas preocupaciones. Yoani pudo haber preparado comentarios más acertados sobre los espías, especialmente recordando a los cuatro de cuyo asesinato al menos uno fue convicto. Su postura sobre el embargo suena simplista. Pero, creo que hay que ser justos y prudentes.
 
Primero, es imprescindible respetar su derecho a opinar; es beneficioso y necesario ventilar opiniones de todo tipo con respeto cívico y compasión al prójimo. Es el mejor antídoto para el cultivo de odio, división y exclusión que ha sembrado la dictadura. Segundo, ante el contexto descrito no puede esperarse que nadie de carne y hueso juegue la partida ganando todo el tiempo. Tercero, sin despreciar sus talentos y alcance, Yoani es sólo una persona elocuente que imparte sus opiniones en un blog. Es mucho más útil y humano tener con ella un debate informado sobre ideas discrepantes que rechazar a la persona o dudar de sus intenciones. Finalmente, es más importante destacar lo que nos une a ella: la exigencia de las libertades fundamentales del pueblo cubano y el fin del régimen totalitario que lo oprime.
 
Yoani ha demostrado ser inteligente, decidida, valiente, elocuente, serena y mesurada, más promueve la cordura colectiva y valores necesarios. Es de admirar que se haya lanzado sola con la espada de la palabra y el escudo de la entereza. Lo que es esencial, atrae necesaria atención mundial para dar a conocer la realidad cubana y denunciar la represión. Sería una pena que en el exilio cayéramos en la trampa de condenarla.
 
Celebremos el valiente compromiso de Yoani con decir lo que piensa y su locuaz exigencia de paz y libertad. Bienvenida sea y que Dios la ayude.

*Directora ejecutiva del proyecto Archivo Cuba. Reside en Nueva York.

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