Pioneros por el comunismo, manipulemos al Che

Martín Guevara*

Tras su canonización comunista como mito, el Che había conseguido rellenar en su corta vida, a saber: “valor” “virilidad” “potencia” “voluntad” “atractivo” y luego “el sacrificio del mártir, la muerte del héroe occidental”, que siempre tiene lugar durante la primera madurez del héroe cuando aún conserva todas las virtudes de su juventud, con la suma de cierta sabiduría y experiencia, en oposición al héroe oriental anciano, que solo es considerado importante cuando cría bigotes y barba blanca, piel arrugada, energía del saber.

Yo nací en 1963, mi tío se fue de Argentina entre principios y mediados de la década de 1950, después de recorrer América conocía a Fidel Castro y se embarcó a Cuba, desde allí una vez regresó a Argentina clandestinamente durante un día a entrevistarse con el presidente Frondizi, pero yo no llegué a conocerlo, casi ni sus hijos lo conocieron, excepto Hildita, mi prima mayor, quien lamentablemente falleció hace años.

Mi tía Celia es la hermana que se llevaba un año con Ernesto, eran muy unidos y lo conocía como nadie ha conocido jamás, ella nunca ha dado una entrevista sobre ese hermano, sí sobre mi padre cuando estuvo preso en la dictadura argentina, más que preguntar y hablar de Ernesto con ella, cosa que otros amigos suyos como Alberto Granados sí me han contado largo y tendido, he conocido cosas de la rigidez, de la educación de Ernesto, que arrojaron resultados increíbles, cosas positivas para un niño y otras no tanto, en la misma persona de mi tía, al margen de que de vez en cuando, si se siente cómoda me cuenta anécdotas, que en realidad me interesan mucho más en la persona de ella que de Ernesto, primero por el roce en la vida, pero además por el valor que encarna su actitud y firmeza en las posiciones tomadas, en la libertad de elección de cómo ser, en su lealtad, habiendo nacido mujer, que aún hoy presenta unos cuantos hándicaps frente al privilegio de nacer hombre.

Referencia perturbadora

En la escuela cada mañana se hacía una referencia al Che, ciertamente perturbadora para un niño, tras abandonarlo en todos los flancos como persona incómoda que se iba convirtiendo cada vez más en los años sesenta, en parte por la coherencia, el trabajo voluntario, la austeridad, en parte por desarrollar la idea de la industrialización con experiencias como la autogestión de las empresas que practicase Tito en Yugoslavia, con el fin de la no dependencia total de la URSS ni de otra potencia, y en parte por la crítica “in crescendo” al abandono del Internacionalismo proletario precisamente de la URSS, el contraste del profundo suspiro que le significó a Fidel Castro y buena parte de la cúpula cubana la desvinculación del Che del gobierno de Cuba, con la utilización que como excelentes totalitarios, supieron darle a su imagen una vez muerto, utilizaciones de su figura entre las cuales se enmarcan ese lema cada mañana en el colegio: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”, que nunca explicó a que e referían a ser como el Che, ya que ser como el Che implicaba una rebeldía a la que de ningún modo invitaban en las escuelas cubanas, sino a su opuesto.

Obviamente era agobiante, por esas razones, yo que me sentía cercano en cierto modo a la figura de Ernesto más quizás a cuando era ya el Che, en la búsqueda de mi Yo y al notar que era muy difícil competir con mi tío en sus terrenos, elegí el comportamiento Lumpen, de inadaptado social al estilo rock and roll, que era lo pertinente en la época.

Víctimas de la soberbia

Para mi generación vivir aquel mito tuvo diversas implicancias, desde las de Europa, Italia y Francia, donde el Che fue una bandera de reivindicaciones, no precisamente guerrilleras sino sociales, políticas ideológicas, al Tercer Mundo donde fue símbolo de lucha armada, al rock ‘n ‘n roll el reggae etc. que lo adoptó como primo hermano de Lennon, Hendrix, Brian Jones, Joplin o Morrison. También hay un último grupo del que no se habla y no se menciona generalmente pero en honor a la justica hay que mencionarlos, fueron sus victimas, las victimas de la soberbia revolucionaria que en algunos episodios fue tremendamente cruel, como en todo episodio histórico en que las diferencias se resolvieron de manera expeditiva a través de la erradicación física del opositor, interlocutor, en definitiva del enemigo, práctica que escapaba a contadísimas contiendas en los convulsos años violentos que gobernaron en su historia al mundo, ni remotamente en exclusiva del Che y de la revolución cubana, aunque tampoco ajeno a ellos. En Cuba , en Latinoamérica en general durante aquellos años y como familiar era asfixiante, en unos sitios por las alabanzas y en otros por la persecución.

Llevar el apellido Guevara siempre fue un orgullo por diferentes razones, pero supuso un nudo que tuve que desatar. Junto a Canek un sobrino mío, el hijo mayor de Hildita que también falleció, somos los familiares que mostramos públicamente nuestro descontento, desacuerdo, critica y denuncia con la política y la utilización oficial de Cuba en cuanto al Che, en cuanto al comunismo, en cuanto al pueblo y un extenso etcétera.
La vida se compone de paradojas.

Hubo muchos Che, generalmente un ser que no paraba de pensar, cuestionar, disfrutar la vida, y también padecerla, no hay que olvidar el asma extrema que padecía, yo la padezco y conozco los limites a los que te obliga, a donde puede llevar la voluntad o el renuncio.

El destino de mandar

Fundamentalmente era un desclasado social, proveniente de una clase alta, cuyo destino es mandar como había hecho la familia durante más de doscientos años en Argentina y América, peor ya sin el sustento financiero que explica a dicha clase social, con lo cual practicaba golf, rugby, equitación, esquí, aviación con el avión de un tío De La Serna, etc etc. pero no había plata para más que formar parte del club, con lo cual a veces había que ser Caddy para jugar al golf, etc.

Generalmente yo no confío en las explicaciones que se dan a las decisiones desde el consciente, sino que creo que las razones están más resguardadas en capas interiores del hipotálamo, y así como creo que el génesis de la antipatía hacia las raíces oligarcas de Ernesto de Fidel hacia su condición de hacendado están escondidas en espacios a los que el recuerdo ordinario no alcanza a llegar, pienso que se sustituye con un discurso, una narrativa que le da sustento al sentimiento enganchado a la hiel y entonces tienen lugar esas excusas motivos, como erradicar el hambre de África, el padecimiento de los campesinos o proletarios pobres, el mesianismo. Con esto no le resto valor a quienes encuentran estos motivos para dar cobertura a las reacciones más temperamentales y poco controlables del alma, sino que lo pongo en valor como algo positivo, pero que no deja de ser una ficción que en algún momento encontrará el vacío, la fractura.

Está claro que el Che desarrolló una conciencia revolucionaria, no se quedó en la reacción a la que aludo, pero precisamente lo ficticio del inicio del camino me hace preguntarme si no sería esa la causa, para que hubiese encontrado la paz y paradójicamente el éxito en la tragedia al final de sus días, como si se sintiese acorde, conforme, a gusto y hasta aliado con el destino del final de su contienda guerrillera inversamente proporcional al crecimiento de su figura romántica.

La imagen del Che hoy es mucho mejor que la de hace unas décadas, cuando era el símbolo para matar o morir dando y tomando la sangre para que luego otro comandante ocupe un sillón durante mil millones de años su fuese posible.

Con mis amigos de Miami

Al revés de otros familiares, de otros opinólogos de la pseudo izquierda, creo que es mejor que represente valores de irreverencia no violentos, contestatarios, que se lo ubique junto a las figuras del Pop, aunque por supuesto esto no responda a la Historia, ya que en la Cuba revolucionaria se trataba de un modo muy cruel a todo joven rebelde, ni digamos a los hippies o lo idéntico que era tratada por la derecha que por la izquierda, la emancipación del individuo, como fumar un porroo hacer yoga.

El Che quedó ligado a la estética del pelo largo y la ropa sucia, la ruptura con los convencionalismos establecidos, mucho más que lo fueron para los demás dirigentes comunistas, basta ver las fotos de los demás y su corrección en el aspecto, y la pose. Aunque también es cierto que había un Che que era lo opuesto a todas esas libertades individuales que revindicaban los emancipados del hedonismo individualista.

Suelo discutir con muchos amigos míos que viven en Miami, donde por razones lógicas se percibe de un modo extremadamente negativo al Che. Ellos me dicen que no tenía nada positivo, que sencilla y llanamente era el carnicero de La Cabaña, y aunque es justo que de eso se hable también todo lo necesario, les pregunto ¿tú crees que si no tuviese nada más, tanta gente del mundo, tantos campesinos cubanos que lo conocieron y trabajaron con él, tantos seguidores lo hubiesen admirado del modo que lo hicieron y lo siguen haciendo? No hay cientos de miles o millones de productos con la imagen de Mussonili, Hitler, Franco, ni siquiera Gramsci, Lenin, Marx, Mao y mucho menos de Fidel Castro.

No sólo al Che y a los personajes famosos, sino que suelo mirarnos a todos como un compendio de claroscuros que se alternan, que aparecen desaparecen, hasta que al final, como decía el proverbio Apache: “Dentro de cada persona, siempre hay dos lobos en pugna, uno avaro y mezquino y el otro generoso y bondadoso, al final ganará aquel al cual tú alimentes más”.

*  Sobrino del Che Guevara. Vivió como refugiado en Cuba por 15 años y permaneció en La Habana hasta 1988. Es autor de A la sombra de un mito (2014), libro testimonial sobre su experiencia cubana y el peso de la leyenda que rodea a su tío guerrillero. Actualmente reside en España. Este artículo se publica en ocasión de cumplirse este 9 de octubre, 50 años de la muerte del Che Guevara.

MG Revista de Marketing

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *